sábado, 21 de junio de 2008

Desengaños

Cuando precisaste que te escuchen, te presté mis oídos.
Cuando te hizo falta una amiga, estuve ahí, en primera fila.
Cuando tenías ganas de gritar, romper todo, salir corriendo, te sostuve antes de que te dieras la cabeza contra la pared, y te dejé destruir todo lo que encontraste a mano.
Cuando estuviste triste, hice muchas payasadas y me puse a decir tonterías, sólo para sacarte una sonrisa.
Cuando hubo que cubrirte, lo hice, y hasta mentí por vos.
Te banqué en las malas, como nadie lo hizo.
Y en las buenas nunca existo.
Siempre hay otras personas más divertidas con las que salir.
Me das la espalda. Hacés como si no me conocieras.
No sé de dónde sale este sentimiento, pero es muy parecido a la bronca.
NUNCA te falté cuando me necesitaste.
Y yo SIEMPRE recibo el eco de mi voz cuando pido ayuda.
Nada más que decir.

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