domingo, 1 de agosto de 2010

Amor de perros

Creo que a veces el amor es como un perrito negro de patas grotescamente cortas que anda por mi barrio últimamente. No le van a crecer, nunca van a ser más largas. Siempre va a ser un perro enano.
Sin embargo, con el tiempo fui aprendiendo a verlo hermoso y perfecto en su deformidad. Cada día me parece más simpático y original. El perro, y el amor también.

2 comentarios:

Ignacio dijo...

Ja, los años te cambiaron Marian, te cambiaron mucho.

Mai dijo...

para bien o para mal??