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viernes, 5 de agosto de 2011

Cambios

Ahora, cuando decís todas esas cosas. Discurso impecable, un blablabla infinito que me sé de memoria, condimentado con las pausas en los lugares adecuados y la sonrisa perfecta. ¿Pensás que te creo? Sí, pensás que te creo.
Pues no. Ya no.
Me cruzo de brazos y pienso: Qué pérdida de tiempo.
De repente me río para mis adentros, porque me sé cambiada. Me sé otra.
Y vos no tenés ni idea.
Doy media vuelta y me alejo sonriendo.

Mariposas vomitan conejos

Cientos de mariposas violentas adentro del estómago, se escapan por los poros, por la boca, por los ojos, en un torrente de colores, en un ataque de libertad.


Y vos, que siempre llegás tarde y con ese aire distraído.


Que bajás las escaleras, salís a la calle y caminás con las manos en los bolsillos del saco, la bufanda ondeando al viento, la cabeza llena de ideas.


Y vos, que nunca estás.

miércoles, 13 de julio de 2011

Una tarde


Música psicodélica, un poco mística. Folk, indie, algo de eso. Una especie de arpa con un par de soniditos techno y una voz lírica hipnotizante.
Ella baila descalza, sobre el colchón que está en el piso. Las uñas de sus pies pintadas de rojo carmesí. Nunca le gustaron sus pies.
La manta naranja en que está envuelta deja ver el tatuaje de su hombro. Fuma con los ojos cerrados y una mano entre las ondas de su pelo enredado. Lentamente, como si quisiera volverse parte de la canción.
El escritorio lleno de papeles y libros viejos. Cuentos sin terminar, buenas intenciones.
Suena el teléfono.
No atiende.
Continúa su danza, no como si fuera lo más importante, no como si el destino del mundo dependiera de eso. No. Sigue moviéndose porque es lo único que tiene sentido en ese momento y porque no tiene ganas de hacer nada más.
No le interesa nadie, ni siquiera ella.
El sol que entra por las rendijas de la ventana cuadricula su piel. Absorta en la apatía, no siente nada y a la vez lo siente todo.

sábado, 2 de julio de 2011

Play

Play.

Quería un cambio pero no quería cambiar. Y ahora soy alguien que tarda más batiendo su café que bebiéndolo.
La semana tiene varios domingos y parece tan absurdo y futil ir contra eso (todo luce como parte de una historia en sepia que sucedió demasiado tiempo atrás).

Rewind.
¿Cuál fue nuestro crimen? Amar la velocidad como desquiciados, escupirle al mundo en la cara (ser jóvenes, escapar).

Un día decidí que iría a pedirlo prestado por un rato. Los de la Oficina Reguladora de Alquiler de Soluciones me advirtieron que sólo funcionaría unas horas y que debía devolverlo.

Slow motion.
Violencia seductora, un poco de esto, un poco de aquello (odio, silencio, pasión, apatía, felicidad).

Fast forward.
Otoño. Relámpagos y calles empapadas donde los frenos patinan (semáforos, gente, un perro mojado, atravesar toda la ciudad).

Slow motion.

Sweaters. Pilotos. Bufandas.

Pause.

Play.
Oscuridad, calor, arañazos. Luz, colores y telas brillantes. Rojos intensos que hieren la penumbra gris de la fría habitación. Euforia, dolor, ventanas empañadas.
Sonidos, texturas, olor a su piel.
Un beso y luego otro y luego otro.

Stop.

martes, 24 de mayo de 2011

(Como la tristeza)

Ella se sentía cansada de remar contra la corriente. Y aun así, seguía intentándolo. Los problemas parecían encontrarla, y no tener fin.









Sí, el blog está pasando por una etapa azul.

viernes, 20 de mayo de 2011

Ñññññcccccc

Ok, empecemos por el principio.
Cine de suspenso.
No, en serio. Resulta que rayaban autos. Sí, rayaban autos y la minita de cara anónima esperaba en algún lugar random, no importa realmente dónde.
- ¿Rayaban autos? ¿Por qué rayaban autos?
No sé. La cosa es que así iban avanzando por la calle, y en verdad no se veía mucho porque había una niebla que desfiguraba los rostros, las miradas y las voces.
Sólo se percibía una atmósfera de tensión y adrenalina únicamente interrumpida por el ññññññccccc de la pintura de cada auto contra el que estos vándalos descargaban su... Su, no sé, algún sentimiento, alguna de esas cosas que llevan a la gente a comportarse así una madrugada y olvidar todo el día siguiente.

A la calle le faltaban luces y le sobraban lomas y estos torpes, ebrios de poder y juventud, no sabían a dónde iban ni para qué.
A fin de cuentas estaba todo mal porque
ella no sabía cocinar y él era un pésimo malabarista.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

This is not a collage

Nothing good comes from writing "I don't know what to say" in a piece of paper, but some of the more important choices in life come from saying "I don't know what to do" and admitting that you don't have a clue, not even the most insignificant of the signals.
Maybe it's time to run, maybe it's not. How can you know which is the right path to take? How can you tell if you're making the biggest mistake ever?

I just don't know what to do and I don't care if that's ok or not. I'm not the one to make that call. At least not now.





"It's too late tonight to drag the past into the light"

domingo, 26 de diciembre de 2010

Reglas son reglas

Dos amigos en un minigolf juegan una noche mientras hablan sobre sus vidas. Ya sabés, lo usual, nada del otro mundo.
Porque del otro mundo no pueden hablar en éste. Sólo pueden jugar en el minigolf. Y comer tostadas los días que empiezan con m.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Dos

Él se levanta siempre a las ocho y media, trabaja hasta tarde y los días de la semana se le escurren repetidos y extenuantes. No está enamorado de la mujer que duerme a su lado, pero los problemas mantienen su mente ocupada: La presión del trabajo, la plata, los impuestos, la salud de su padre. Tiene éxito, es joven y le va bien. El estrés es una carga pequeña en comparación, piensa.
Ella, en la otra punta de la ciudad, teje un sweater. Hace un tiempo que se dedica al arte. Pasa las noches mirando programas de preguntas y respuestas. Sueña con recorrer el mundo en globo y que sus pinturas lleguen a un museo antes que ella al cementerio. Complicada y solitaria por de más. Hace panes dulces, tiene un gato, lee mucho y se pregunta qué se sentiría que le regalen flores.

Lunes. Él necesita urgente un remís porque su auto no quiere arrancar. Marca el número, pero se equivoca y el teléfono suena en la casa de ella. El gato, en el sillón, se despierta y se despereza.
Nadie atiende.

A la hora de la siesta

La escena parece salida de otro tiempo, de una época donde la gente silbaba por la calle y andaba más en bicicleta.

Calor. El traqueteo lento e incesante del ventilador se mezcla con un tango que sale de la radio mal sintonizada.

Las cortinas, rojas, pesadas, permanecen inmóviles dejando entrar un perfume dulzón por la ventana. Los pocos rayos de sol que se cuelan, iluminan diminutas partículas de polvo que bailan en la habitación en penumbras, abarrotada de objetos sin un orden aparente.

Abajo de la mesa, el perro sueña con un gran filete y una pelota nueva.

Las macetas en el alféizar desbordan verde y malvones cansados que piden lluvia.

El hombre enciende un cigarrillo y se dispone a escribir.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Una noche

En su viejo Cadillac gris, se fue por ese camino de tierra olvidado una noche con grillos y sin luna, formando una nube de polvo, de la que en pocos segundos ya no quedaba nada.
Ni se molestó en mirar atrás por el retrovisor. Había empezado y ya no podía parar.
El cielo, indefinido, no tenía la decencia de decidir entre soltar un poco de lluvia y dejar ver las estrellas.
Las cosas quedaron como estaban en el instante de la partida y se negaron para siempre a cambiar. El trato había sido silencioso e irrevocable.
Sólo quedaba ver cómo se alejaba pisando el acelerador, dejando una casa vacía, un café por la mitad y un cuento inconcluso.








domingo, 25 de abril de 2010

Hablame

Hablame de la vez que encontraste un trébol de cuatro hojas.
Hablame de cuando eras chico. Hablame de tus amores. De tu primera bicicleta.



Del día que atrapaste una luciérnaga o pediste un deseo a una estrella fugaz.
Hablame del verano que pareció ser eterno, de tus amigos, de conversaciones entre mates.
De la primera canción que aprendiste y de la última vez que te quedaste colgado pensando en alguien.



Hablame con los detalles, dibujame con las palabras un paisaje antiguo, transportame a otras realidades donde vos eras vos pero diferente y yo aún no te conocía.
Hablame, porque quiero saber y a mi manera, estar aunque no esté.

jueves, 15 de abril de 2010

Ascensor

Living. Mesita ratona, libros y hojas desparramadas. Estudiante sentada en el piso, concentrada en teoremas y ecuaciones.
De repente...
¡Plim!
Aparece de la nada un hombre vestido de violeta.
- Uh. Me equivoqué de dimensión.
¡Plim!
Desaparece.
Esas cosas cotidianas que a todo el mundo le pasan.

martes, 30 de marzo de 2010

Sombras negras en la oscuridad (ya sé que no tiene sentido)


Un instante antes de prender la luz, los demonios revolotean por la habitación y se esconden atrás de las cortinas (si mirás bien quizás les veas los pies) o abajo de la cama (nunca chequees, el miedo te puede paralizar).
A veces son lentos, no tienen ganas de huír, y se dejan ver un poquito.
Es cuando te dan escalofríos y sentís que algo se estaba moviendo antes de que entraras.
Susurran cosas incomprensibles que no sos capaz de entender. Es natural, hablan otro idioma.
Pero no hay por qué preocuparse, mientras la luz esté prendida, su poder se verá limitado. Están atrapados, confinados a estar quietos.
Menos mal.

lunes, 2 de noviembre de 2009

El virus del miedo

- ¿Querés vino?
- ¿Qué?
- Si querés vino - repitió ella, sacándolo de su ensimismamiento.
- ¡Ah! Sí, sí quiero - y la miró mientras llenaba su copa con lentitud y decisión.
A veces le parecía que ella había nacido para eso. No para llenar copas, no, sino para hacer las cosas con una desenvoltura envidiable y una actitud desinteresada que le provocaba besarla cada vez que la miraba.
Pero no se lo decía. Pensaba que a las mujeres no hay que dejarles saber que uno haría cualquier cosa por una de sus sonrisas.
Ella sabía que él la amaba, y punto. Con eso bastaba. Con eso siempre había bastado.
¿Para qué decirle que sin ella no podría existir? ¿Para qué aclararle que le gustaría verla todas las mañanas por el resto de su vida?
Se sentiría asfixiada y lo terminaría dejando por el primer imbécil que la tratara un poco mal. Sí, eso era seguro. Sabía muy bien que las mujeres son un poco masoquistas y prefieren tener de qué quejarse, que tenerlo todo.
- ¿Querés más ensalada?
- ¿Eh?
- ¿Dónde andás hoy? Estás en las nubes - dijo sacudiendo la cabeza y sonriendo un poco.
Se sintió avergonzado. Desvió la mirada, observó el lugar, la gente, las mesas. Estaban en un restaurante al que nunca habían ido. Decoración sencilla, comida a precios accesibles, buena atención, y quedaba cerca de su casa.
- Tengo que decirte algo - habló por fin.
- Decime - le respondió ella tranquilamente.
- No puedo verte más.
Se levantó de la mesa sin poder mirarla. Dejó un poco de dinero para la cuenta y caminó hacia la salida, con el corazón a punto de explotarle en el pecho. Abrió la puerta y el encuentro con el viento frío de la calle terminó de helarle el alma.








viernes, 4 de septiembre de 2009

Las nubes están en mi contra hoy

Llueve.
Llueve mucho y no sé cuándo va a parar. Llueve y no es lindo porque duele. No es una lluvia agradable a los oídos. Lo cubre todo, no deja hablar, no deja escucharse.
Esta vez no lava heridas, sólo lastima.
Hoy llueve y quizá llueva para siempre.

jueves, 20 de agosto de 2009

Io

Éste es el monólogo que escribí para presentar a Radio Freccia a modo de demo, si quisiera empezar a trabajar allí... Si existiera tal cosa, en primer lugar.
(La curiosidad mató al gato, pero si quieren pueden googlear para saber de qué se trata. Ok, no lo van a hacer. Radio Freccia es una radio ficticia, que aparece en una historia del cantautor y escritor italiano Ligabue, sobre la cual luego se hizo una película.)
Agradezco a Ale, cuyos pensamientos me iluminaron y me inspiraron a escribir algo así. (Sentite importante)


Mi piace il tè di frutti rossi, il chill-out e odio i crepuscoli. Mi piacerebbe poter parlare francese e spendere un tempo in ogni città del mondo.
Ho risposte per tutte le domande che non mi faranno mai.
Penso che non sia possibile descrivere una persona con un listino di aggettivi, perché una persona è veramente un concetto.
Credo agli occhi degli sconosciuti che trovi per strada e che ti fanno abbassare lo sguardo.
Ritengo fissamente che la vita di tutti i giorni dovrebbe avere una canzone di fondo come nei film.
Non prego nessun Dio. Non ho fiducia cieca in nessuno, nè in me.
Ho certezza in una sola cosa: Non possiamo cambiare il mondo. È il mondo chi ci cambia.
Sento la mancanza delle farfalle che apparivano in primavera, e delle colline che vedevo attraverso la finestra.
Voglio stare in piedi a metà strada, con le braccia aperte, sentire il vento, che ha la strana abilità di ricordarci che stiamo vivi.
Perché a volte, ci si dimentica.
Specialmente quando viviamo col pilota automatico acceso, e credetemi che a tutti ci succede.
Ma stavamo parlando di me...
Io, che non so suonare la chitarra nè leggere la musica.
Io, che non sono mai stata a Parigi.
Potrei dirvi il mio nome, la mia età, la mia data di nascita, ma quello non sarebbe dirvi chi sono.
Perché dopotutto, che importa chi sono io.
Se facciamo a meno delle presentazioni e le parole, tutti siamo la stessa cosa con diverse sfumature.
E adesso io, vi lascio con i vostri pensieri, e di fondo, questa canzone...




Firmamento y quietud

Miro para adelante. Siempre para adelante y con los ojos clavados en el horizonte. Se humedecen. Es el viento.
Las siluetas de los barcos, pequeñísimas y borrosas, se recortan contra el atardecer naranja.
El aire huele a sal.
Hace un poco de frío, pero no me importa.
Sentada en el muelle, me dedico a contemplar el momento en que el mar se come al sol.
Es la única ocasión en la que estoy verdaderamente sola, porque de hecho no estoy ni conmigo misma.
Sólo está esa línea inexistente, a lo lejos, que divide el cielo de la tierra. Lo que está aquí, de lo que está allá, los comienzos de los finales.
Y pienso y repienso que todo debería ser tan claro e imperturbable como esta escena.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Un loco más

Tomó aliento y se dio cuenta de que en verdad, nunca había respirado.
El aire entraba y le inflaba el pecho y no podía contener la risa, las ganas de gritar, de empezar a correr y saltar y decir "buen día señora", "buen día señor", "¿lo ayudo con eso?".
Si eso era vivir, entonces jamás había estado vivo.
Sí. Eso era vivir.
Todo olía a sueños desatados, a tiempo bloqueado sin previo aviso, a almendra y a durazno.
Hasta las hojas de los árboles, que ese otoño caían particularmente lentas, le parecían hermosas y sabias. Se desplazaban con tanta naturalidad que lo hacían emocionar.
Se sentía parte de algo. Algo grande.
La gente en la calle no comprendía. La gente nunca comprende.
Lo miraban y decían "éste es un loco".
Pero no le importaba. Estaba viendo el mundo por primera vez, ésa era razón más que suficiente para sentirse feliz, lleno de energía, imparable.
Y es que
tal vez, así se sentía ser libre.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Lejos

Había estando dando vueltas a su alrededor, observándolo desde cada ángulo, con miedo a encontrar debajo algo que no me gustara. Pero lo hice. Le quité por fin la sábana a eso que no quería ver.
Y arde.
Ilusos los que dicen que el tiempo todo lo cura. A veces el tiempo sólo sirve para acumular penas, para sumar derrotas que van dejando marcas. Y cada una empuja a la otra más abajo, o mejor dicho, más adentro.
Así que... Empezá a correr. Empezá ahora si no querés seguir rompiendo cosas que no podré arreglar luego.
And run, run, run... Get away from me.
Andate lejos, y frená cuando veas que estás tan lejos como para que ya nunca pueda alcanzarte. Y no vuelvas.