sábado, 25 de septiembre de 2010

La redecouverte

Yo ya no sé si me hacés acordar a la música de la peli Amélie, o la música de la peli Amélie me hace acordar a vos.

Buen vuelo

Y no te olvides de mí...

domingo, 1 de agosto de 2010

Las épocas en que se divide la historia según mi madre

- La era de los cavernícolas
- El tiempo de María Castaña
- La modernidad
- Cuando Marián era chica
- El otro día

Amor de perros

Creo que a veces el amor es como un perrito negro de patas grotescamente cortas que anda por mi barrio últimamente. No le van a crecer, nunca van a ser más largas. Siempre va a ser un perro enano.
Sin embargo, con el tiempo fui aprendiendo a verlo hermoso y perfecto en su deformidad. Cada día me parece más simpático y original. El perro, y el amor también.

martes, 6 de julio de 2010

Es casi una experiencia religiosa

"Entonces, cuando programás, en definitiva sos como Dios. Sí, sos Dios, ¡y los programas te adoran!
Pero seguro hay bytes que salen a decir que vos no existís, que a ellos no los creó nadie."

miércoles, 30 de junio de 2010

Las cosas que me gustan

Me gusta cuando te reís y cuando pasan 27 bodas en la tele y cuando hay flan de postre y cuando casi se me pasa el cole pero no, y llego justo a la esquina y lo tomo y ya no llego tan tarde.
Me gusta cuando el mp3 todavía tiene pilas y cuando el celular nos deja hablar un minuto más mientras adentro la batería está a punto de estirar la pata.
Me gusta ver la cara de las personas justo antes de decirme una buena noticia y festejar y comer papas noissette y tomar jugo de pera y decir "¡qué bueno che!".
Me gusta cuando en Cold Case la víctima no estaba muerta sino escondida y cuando el malo era el que menos esperaba y cuando me sé la letra de la canción que pasan al final.


Me gusta cuando te reís y también casi todo lo demás.

miércoles, 16 de junio de 2010

Té de china

- Che ma, y a Ari, ¿le gustaron los tés chinos ésos que trajo de Texas?
- No sé, viste cómo es tu hermano, que no habla. Hoy me hizo mate, me puso una peli y se fue a la compu. Le dije "ay pero que no sea de sangre".
- ¿Y?
- Una de guerra me puso.
- Ah, ¿cómo se llamaba?
- No sé, una diviiiiina. De un muchacho...
- Todas son de un muchacho mamá.
- Bueno pero a este muchacho, al amigo, le cortaban las piernas...
- ¿Forrest Gump? ¿El de "corre Forrest corre"?
- ¿Cómo? Nooo... Ésta es una que él está enamoradísimo de una chica que se llama Jenny. Al final no vi cómo termina.

jueves, 29 de abril de 2010

Lo atamo' con alambre

- Santamarina vino de polizón.
- ¿Posta?
- Sí.
- ¿Y cómo hizo tanta plata?
- Y, en esa época, se repartían las tierras entre los primeros que venían.
- ¿Cómo?
- Alambraban y listo.
- Qué vivo... ¡Entonces se hubieran alambrado todo lo que querían!
- No tenían plata para tanto alambre.

domingo, 25 de abril de 2010

Hablame

Hablame de la vez que encontraste un trébol de cuatro hojas.
Hablame de cuando eras chico. Hablame de tus amores. De tu primera bicicleta.



Del día que atrapaste una luciérnaga o pediste un deseo a una estrella fugaz.
Hablame del verano que pareció ser eterno, de tus amigos, de conversaciones entre mates.
De la primera canción que aprendiste y de la última vez que te quedaste colgado pensando en alguien.



Hablame con los detalles, dibujame con las palabras un paisaje antiguo, transportame a otras realidades donde vos eras vos pero diferente y yo aún no te conocía.
Hablame, porque quiero saber y a mi manera, estar aunque no esté.

sábado, 17 de abril de 2010

Teoría sobre el frizz

En una esquina del riiing, con el pelo desorbitadamente inflado...
¡¡¡Laaaaas mujeres del mundo!!!
En la otraaa... Invicto desde que existe la humedad... Señoras y señores...

¡¡¡El friiiiizz!!!
Señor frizz, en pantaloncitos negros y mirada insolente. Peor que las suegras. Peor que un auto salpicando agua de un charco justo cuando uno está por cruzar. Peor que mancharse con mostaza al agitar el pote. Molesto como un mosquito en la oreja. Odioso como una manada de nenes en edad escolar subiendo al colectivo a los gritos el día que te olvidaste de cambiar las pilas de tu mp3.
Hechas las presentaciones...

Origen del frizz

(Ah, ¿querían saber cómo termina la pelea? K.O. a los 10 segundos. A los 3 se detuvo la pelea por culpa de una mujer al borde de un ataque de nervios que quiso asesinar al frizz con una planchita. No funcionó. Fue internada minutos más tarde. Al frizz no le importó.)

Siendo mujer y sufriendo las consecuencias de este malvado personaje, me puse a pensar qué lo genera. Decidida a encontrar la solución, entrevisté a un sujeto peculiar directamente relacionado con el tema. Ya saben lo que dicen, es creer o reventar.
(Para evitar demandas, utilizaré el tiempo condicional.)
El frizz podría ser causado por una serie de individuos de tamaño muy pequeño, llámense duendes, gnomos, angelitos, etc., que se acercan a la cama a la hora de dormir y se acurrucan contra el pelo de las damas (y en ocasiones, contra hombres melenudos, a quienes no llegan a distinguir en la oscuridad de la habitación), dispuestos a hacerse una siestita porque les parece suave y cómodo, y son muy sádicos, así que les gusta hacer daño porque sí.
Ah, creo que no dije aún que son invisibles.
Son invisibles.
Una vez que se duermen empiezan a respirar por la boca, largando diminutas cantidades de aire tibio que va a parar al cabello de indefensas mujeres (y en ocasiones, hombres melenudos que no llegan a distinguir bla bla bla... bueno, ya saben), dando lugar a lo que conocemos como frizz o el fenómeno tengo la cabeza como un león.
No hay nada contra estos seres, los shampoos (tuve una lucha encarnizada con la palabra shampoo que estaba emperrada con que la escriba en español pero le gané) anti-frizz lo único que hacen es darle al pelo un olor particular que estos duendecillos tienden a evitar (es que los señores que hacen los productos para el cabello saben todo esto que estoy contando, pero lo ocultan), pero ellos son vivos. Sí, son muy bichos. Se ponen un brochecito en la nariz y se matan de risa.
Se ríen tan bajito que no los llegamos a escuchar, por lo que su existencia no se encuentra en peligro y probablemente esto siga así por los siglos de los siglos.
(Yo estos datos los sé porque a mí me los contó uno de ellos, uno muy buchón, digamos, el ser "X", cuya identidad no puedo revelar porque sus compañeros lo matarían. Son extremadamente vengativos.)
Un dato importante y que podría, en algún momento, cambiar el rumbo de las cosas, es que actualmente tienen problemas para encontrar pareja porque los machos presentan tendencia a la fobia al compromiso, y las hembras ya no desean tener tantos cientos de hijos como era común en décadas anteriores. Pero lamentablemente, mientras su población sea numerosa, las mujeres tendremos que abandonar esta lucha tan injusta contra el demonio del frizz y los gnomitos sopladores.

jueves, 15 de abril de 2010

Ascensor

Living. Mesita ratona, libros y hojas desparramadas. Estudiante sentada en el piso, concentrada en teoremas y ecuaciones.
De repente...
¡Plim!
Aparece de la nada un hombre vestido de violeta.
- Uh. Me equivoqué de dimensión.
¡Plim!
Desaparece.
Esas cosas cotidianas que a todo el mundo le pasan.

martes, 13 de abril de 2010

Rarodefinido

Soy una chica grandota.

domingo, 11 de abril de 2010

Autodefinido

Soy una pastafrola de dulce de batata.

martes, 30 de marzo de 2010

Camino

Banda sonora oficial de esta entrada (Abrir en pestaña aparte)

Las dos cuadras que hay entre la parada del colectivo y mi casa, cuando vuelvo de algún lado, son una gran parte de mi día. En especial a la tardecita, cuando salen las primeras estrellas y las luces de la calle se encienden tímidamente como si pidieran permiso.
El verano es más verano caminando cerca del cordón derecho, arrastrando un poco los pies. Si me taparan los ojos me guiaría por los olores.
Llegando a la primera esquina, se sienten jazmines y otra planta muy dulce cuyo nombre nunca supe. Huele a asfalto caliente, a pasto cortado hace poco.
Los grillos y los sapos sobresalen y parece que cantan al ritmo de mis pies.
Me dan ganas de saltar y dar vueltas y colgarme de un farol como en La vita è bella, pero no hay ninguno.
¿Y cuando llueve? Todo toma ese aroma embriagador y el cielo se pone bien gris. Mi cielo favorito.
El invierno es crudo y mientras avanzo irrumpiendo en el silencio, escucho solamente mis pasos perezosos. Me gusta respirar y hacer nubes de vapor con la boca.
De alguna manera, sentir el frío en ese trayecto me hace sentir viva.
El otoño y la primavera reflejan las transiciones evidentes por las que pasa nuestro hemisferio y en mi barrio se sienten más, puedo asegurarlo.
En abril las veredas se visten de ocre y rojizo, y yo pisoteo hojas sólo para oír el crac-crac-crac.
En primavera suceden milagros. Hay mariposas. Es el único lugar donde las veo, y no me explico por qué. Como si se escondieran del mundo y salieran a jugar en ese tramo olvidado de ciudad por el que casi no pasan autos y el viento dobla y dan ganas de ser liviano para que te lleve con él.
Si me mudara, lo que más extrañaría sería ese momento en que el colectivo frena, me bajo y empiezo a andar.
La gomería, la frutería, la casa grande con los jazmines y la planta dulce cuyo nombre nunca supe, nenes correteando y andando en bicicleta.
Mis perros divisándome desde lejos, con expresión de sospecha, y corriendo con la lengua afuera ni bien se dan cuenta de que soy yo.
Los arbolitos todos iguales y amarillos que hay pasando mi portón.
Esas calles guardan todos mis años, y las miles de veces que pasé por ahí, a veces triste, a veces contenta, pero siempre con la tranquilidad de saber que las conozco y me conocen, que son mías, y que me llevan a casa.